Cuando volví a la sala ñas dos chicas de antes estaban sentadas en la segunda fila, pero por suerte para Harry, no se dieron cuenta de que era yo.
Terminó la película y a mí se me habían saltado las lágrimas.
-¿Quieres un pañuelo?
-No, si no estoy llorando.
-Ah verdad, que se te ha metido algo en el ojo, ¿no? No seas tonta.
-No soy tonta, jo. Es que la peli es muy bonita.
-Si, ya, pero vamos.
Salimos de allí algo ligeros ya que había mucha gente y Harry no se quería parar con todo el mundo.
-Bueno, ¿y ahora adónde vamos?
-Pues a mi casa.
-Vale feo.
-¿No decías que era perfecto?
-Mmm... ¿Quién? ¿Yo? Pues no lo pensaba.
-Ya, claro.
Nos reímos y fuimos hasta el coche de Harry.
Llegamos a su casa y había varios paparazzis haciendo fotos, nosotros simplemente los ignoramos.
Estuvimos todo el rato jugando al Sing Star, y él me dejaba ganar casi siempre.
Me dio por mirar mi dorado reloj. 19:45.
-Harry, mis padres llegarán dentro de un cuarto de hora, tengo que irme ya a casa, se me había olvidado por completo.
-Pues vamos.
Salimos y por suerte no había ningún periodista cerca, y llegamos a mi casa sanos y salvos. 20:01.
Abrí la puerta de casa y estaba mi hermano viendo la tele sentado en el sofá.
-Enano, ¿todavía no han llegado papá y mamá?
-¿Tu los ves?
-Joder, qué humos.
Mi hermano me iba a contestar cuando se escuchó abrirse la puerta, y en el salón aparecieron mis padres, con dos maletas.
-¡Mamá, papá! Os he echado mucho de menos.
Les di un abrazo y un sonoro beso a cada uno.
Mi hermano se levantó y les dio un abrazo a cada uno y un beso a mi madre.
-Ni que hubiéramos estado fuera dos meses, si sólo han sido 4 días.
-Ya, pero os he echado de menos y punto.
-Bueno, vale, lo que tú digas. Hemos visto a tus amigas de allí.
-¿En serio?
-Claro.
-¿Y qué os han dicho? ¿Están guapas como cuando nos venimos? ¿Han preguntado por mí?
-Tranquila hija. Claro que preguntaron por ti, y se alegran mucho de que estés con Harry y que hayas hecho buenas amistades aquí. Ellas están muy bien aunque te extrañan mucho.
No pude evitar que algunas lágrimas cayeran desde mis ojos hasta mis mejillas y luego a la comisura de mis labios. Subí corriendo a mi habitación, me tiré en la cama y empecé a llorar más y más.
Noté como alguien se acercaba a mí intentando no hacer ruido. Me dio un beso en la frente.
-Pequeña, ¿qué pasa?
-Nada... Simplemente no puedo vivir sin ellas. Son mis amigas desde hace años, mis hermanas, las mejores. Y nada ni nadie las reemplazarán.
-Vámonos a España.
-¿A España? ¿Lo dices en serio?
-Por supuesto.
-¿Cuánto tiempo?
-El que tú quieras.
-Harry... No sé. No quiero obligarte a ir a un sitio que a lo mejor ni te gusta, y además, ¿qué harías con el disco nuevo, las grabaciones, las entrevistas, los ensayos, qué harías con todo eso?
-Lo aplazo, con tal de hacerte feliz.
-Bueno, me lo pensaré.
-Está bien.
-Gracias por todo, Harry. Te quiero mucho.
-No hay que darlas cielo. Yo te quiero mucho más.
-¿Cuánto más?
-Hasta el infinito y más allá.
●●●●
Ya habían pasado dos semanas desde que Harry y yo decidimos irnos a España.
Sólo íbamos a estar en España una semana, porque Harry tenía muchas entrevistas y ya había aplazado algunas para más adelante.
Estábamos en el aeropuerto con los demás.
-Os voy a echar mucho de menos a todos, en serio. Me habéis tratado todos muy bien desde que llegué y os lo agradezco con toda mi alma. Os quiero mucho a todos.
Se me estaban humedeciendo los ojos. Vale, no los conocía de mucho tiempo, pero los quería mucho a todos, ellos me han ayudado en este mes y se lo agradezco.
Les fui dando abrazos y besos a todos, al igual que Harry.
La última a la que iba a saludar era a Coral.
-Fea, que es sólo una semana. Me costará trabajo sobrevivir sin ti, pero podré hacerlo.
-Ay, te quiero mucho cielo. Os traeré a todos una postal de mi querida Sevilla, ¿vale? Que aunque es una semana, se me hace raro no ir a tu casa por las noches cuando nos hace falta algo.
-Yo también te quiero, y te echaré de menos, pero como te he dicho antes, es sólo una semana.
Harry y yo nos miramos y asentimos. Ya nos íbamos a España, y como dice Coral, es sólo una semana. Pero ya estoy acostumbrada a estar en Londres. Aunque claro, no puedo comparar el tiempo que hace en Londres con el que hace en Sevilla, que es morirte de calor, literalmente. Cuando era pequeña, tenía un canario llamado Piolín, y todas las mañanas mi madre lo llevaba a mi azotea para que le diera el sol. Un día llegué del colegio, y fui a cogerlo, pero me llevé una ingrata sorpresa. Piolín había fallecido porque ese día hacía mucho calor, y parecía que se había disecado. Me llevé días llorando, y me tuvieron que comprar otro.
Ya estábamos en el avión, yo sentada junto a la ventanilla desde la que se veía el cielo, y Harry a mi lado.
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ResponderEliminarGraciaaaas<3
EliminarSIGUIEEEEENTE CIEEELO ME ENCANTAN DEBEEERAS SIGUEEELA AMOOR ♥♥♥♥♥♥♥♥
ResponderEliminarGracias cieloooooo<3
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