Ayer cuando leí la carta me quedé en shock, no me esperaba nada de lo que ponía.
"Supongo que estarás leyendo esto en tu habitación, a no ser que no hayas podido esperar.
Bueno, voy al grano.
Me propongo enamorarte cada día que pasa, durante ocho días. ¿Que por qué ocho días? Porque cuando empezamos a salir era ocho, ocho de julio.
Así que prepárate porque cuando menos te lo esperes... ¡PUM! Apareceré yo y haré que sonrías y que sigas enamorada de mí. Y no te niegues, porque haré lo que haga falta para que volvamos a estar juntos, ¿me oyes? LO QUE SEA. Porque te amo, y lo sabes, y me da igual lo que piense la gente, con tal de tenerte conmigo.
Así que prepárate, que empiezo mañana.
Te ama, Harry Edward Styles Cox."
Estoy en la cama cuando de repente veo que están tirando piedras a mi ventana. Se oye un "¡Reina, despierta, tengo una sorpresa!"
Harry. Sabía que estaba loco, pero... ¿tanto?
Me levanto rápidamente y busco por todos lados las zapatillas que como siempre están escondidas debajo de la cama. Me arreglo un poco el pelo dejándolo igual de mal que estaba antes, y voy casi corriendo a abrir la ventana. Abro la ventana, y no me da tiempo a ver a Harry ya que me da una piedra en la cabeza.
***
-¿Qué...? ¿Qué hago aquí?
Miré a mi lado derecho y estaba Harry junto a mi madre.
Estaba en un hospital, con muchos tubos por todas partes y con la cabeza vendada, me dolía mucho la cabeza, aunque en realidad me dolía todo el cuerpo.
-¡Adela! ¡Has despertado!
Mi madre fue corriendo a llamar a un médico que se acercó a mí y empezó a mirar todas las máquinas que tenía conectadas.
-Adela, has estado a punto de morir, llevas casi un mes en coma y gracias a Dios has despertado.
¿En coma? ¿Qué me había pasado? Lo único que recuerdo es que Harry estaba en mi jardín tirando piedras para que le abriera la ventana y justo cuando la abrí una piedra me dio en la cabeza... Pero nunca habría llegado a pensar que eso me haría estar en coma dos semanas a punto de morir.
-¿Te encuentras bien? -me preguntó el médico al ver que no reaccionaba.
-Me duele todo el cuerpo y la cabeza un montón, pero por lo demás estoy bien.
-Pues, sólo queda que descanses durante unos días y pronto te irás a casa.
-Gracias por todo doctor. -dijo mi madre aliviada.
Se acercó a mí para abrazarme suavemente, ya que no quería hacerme daño.
-Ana, ¿nos puedes dejar solos un momento?
-Claro Harry.
Mi madre salió y nos quedamos solos Harry y yo.
-Lo siento, Adela.
-¿Por qué? Harry, tú no tienes la culpa de esto, la piedra me dio y ya está, aunque no entiendo porque fue tan grave.
-Verás, no fue sólo la piedra. Cuando te diste, al perder el conocimiento te caíste hacia abajo. Logré cogerte, pero al cogerte nos caímos los dos al suelo. Yo he tenido un esguince, pero tú te volviste a dar en la cabeza, la razón por la que has estado en coma. Has estado a punto de morir, y todo por mi estúpida idea de que volviéramos...
-Eh, Harry, mírame. No-tienes-culpa-de-nada. ¿Me oyes? Que se te quede metido en la cabeza porque es así. Lo que importa es que te propusiste enamorarme cada día más y te adelanto ya que me tienes completamente enamorada, y que no hace falta ningún tipo de propuesta porque ya nada ni nadie nos va a separar, ¿me oyes? Nadie.
-Ahora tengo más claro que nunca que eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, te amo Adela.
-Yo más, Harry.
Te quiero de lunes a domingo, de enero a diciembre, desde que me levanto hasta que me acuesto, te quiero siempre, conmigo.
OWOA♥
domingo, 24 de febrero de 2013
Capítulo 16.
Publicado por
Adela Navarro
en
10:36
6 comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
domingo, 17 de febrero de 2013
Capítulo 15.
-Adela-
Me desperté con un inmenso dolor de cabeza, y apenas podía abrir los ojos porque la luz del sol me daba en la cara. Me percaté de que Harry no estaba a mi lado.
-¿Harry? ¿Haaaaaarry? -gritaba desde la cama aún medio dormida.
-¿Sí? -contestó él, creo que desde la cocina o el salón.
-¿Dónde estás?
-¡En la cocina, ahora mismo subo!
-¡Vale!
Esperé unos minutos en la cama hasta que escuché unos pasos que provenían de las escaleras. Me incorporé, y llegó Harry con una bandeja con varias tostadas, dos zumos y tortitas.
-¿Lo has hecho tú todo?
-Sí, me he levantado más temprano para hacerlo.
-¿En serio?
-Sí.
-Por eso te quiero.
-Yo también a ti, bueno ayer no tanto.
-¿Cómo que ayer no tanto? ¿Por qué? ¿Qué hice? No recuerdo nada.
-Como vas a recordar algo, si bebiste mucho. Pues estaba ya bastante borracha cuando decidiste irte con un tío que te encontraste en la discoteca, os seguí y te quiso llevar a su casa.
-Dios mío, ¿y qué más pasó?
-Pues como eres tan bipolar, te quisiste volver, pero él te lo impidió, y ahí entré yo en acción y le metí un puñetazo ya que no te dejaba.
-Oh, mi amor. ¿Y luego?
-Pues te echaste a llorar y te fuiste a un parque diciendo: "Déjame Harry, no soy buena para ti, ¡te mereces algo mejor!" -ésto último lo dijo poniendo voz de chica. Yo simplemente sonreí, aunque sólo durante unos instantes.
-Tal vez ahí llevaba razón.
-¿Pero qué dices?
-Eso, que llevo razón en lo que dije.
-Tú estás loca.
-No Harry, sé lo que digo. Quizás... Deberíamos de... Dejarlo. No soy buena para ti, ayer lo demostré.
-¿Cómo que dejarlo? ¿Lo dices en serio?
-Sí, totalmente en serio. No quiero que te ocurra nada malo. Ayer nos pudieron echar alguna foto, en la que yo saliera haciendo el tonto borracha. Y no quiero ser mala influencia para ti, Harry.
-No sabes lo que estás diciendo... ¿Crees que si fueras mala influencia para mí estaríamos juntos? Adela, te quiero, ¿vale? Y eso nada ni nadie lo cambia.
-Harry, no intentes convencerme, soy muy cabezota. Cuando lleguemos hoy a Londres cada uno por nuestra cuenta, ¿vale?
-No, no vale. Te quiero, ¿no lo entiendes? Me da igual todo con tal de estar contigo, ¿no lo ves?
-Yo también te quiero, y mucho, pero ya está decidido.
Me miró decepcionado y se fue al baño para ducharse. A las cuatro nos íbamos al aeropuerto, ya que el vuelo salía a las cinco y media.
-Abuela, ya nos vamos al aeropuerto. Ya vendré a verte cuando pueda, ¿vale? Te quiero mucho y gracias por todo.
-Ven antes de empezar la universidad cielo, y come que estás muy delgada. Ah, y no dejes nunca a Harry, lo veo muy buen chico para ti.
-Vale... -dije... ¿cómo decirlo? Ah, sí, decepcionada. Conmigo misma.
Nos dimos un gran abrazo, salí de casa de mi abuela ya que Harry me esperaba fuera. Me monté en el asiento del copiloto y me puse el cinturón.
Durante el trayecto hacia el aeropuerto no hablamos ninguno de los dos, y el silencio era muy incómodo.
Llegamos al aeropuerto y estuvimos esperando hasta que nos subimos al avión, yo en la ventanilla y Harry a mi lado. Cogí mi iPod y me puse los cascos, evitaba escuchar música de One Direction, pero lo ponía en modo aleatorio y salían sus canciones.
Notaba como Harry no apartaba la vista de mí, y yo cada vez que recordaba los momentos vividos junto a él evitaba llorar, hasta que no pude más y varias lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas. Harry se dio cuenta enseguida.
-Eh, ¿qué te pasa?
-Que estoy recordando todos los momentos vividos contigo.
-Sigamos juntos. Tú me quieres, yo te quiero, ¿qué más hace falta?
-¡Nada! ¡No hace falta nada más!
-¿Y entonces?
-Ya te lo he explicado Harry, por favor entiéndeme.
-No puedo entenderte, ni quiero.
-Pues inténtalo.
-¿En serio es ésto lo que quieres? Pensaba que te importaba lo suficiente como para que te diera igual lo que pensara la gente.
-¡Te amo idiota! A ver si te das cuenta ya de una vez.
Me levanté y fui al pequeño baño del avión. Cuando volví a mi sitio Harry estaba escribiendo algo, decidí no molestarle y me puse de nuevo los cascos.
Cuando bajamos del avión Harry me entregó la carta que anteriormente estaba escribiendo.
-¿Y esto?
-Lee la carta cuando llegues a tu casa, y cumpliré la promesa.
-Está bien.
-Bueno, te llevo si quieres a casa.
-No, tranquilo, cojo un taxi y ya está.
-Bueno, pues entonces me voy.
-Vale... ¿Adiós?
-No, sólo hasta luego.
-Te quiero Harry.
-Te amo Adela, recuérdalo.
Nos dimos un gran abrazo que se me hizo bastante corto, aunque no lo fue.
Cogí un taxi lo más pronto posible, estaba deseando llegar a casa para leer la carta.
Me desperté con un inmenso dolor de cabeza, y apenas podía abrir los ojos porque la luz del sol me daba en la cara. Me percaté de que Harry no estaba a mi lado.
-¿Harry? ¿Haaaaaarry? -gritaba desde la cama aún medio dormida.
-¿Sí? -contestó él, creo que desde la cocina o el salón.
-¿Dónde estás?
-¡En la cocina, ahora mismo subo!
-¡Vale!
Esperé unos minutos en la cama hasta que escuché unos pasos que provenían de las escaleras. Me incorporé, y llegó Harry con una bandeja con varias tostadas, dos zumos y tortitas.
-¿Lo has hecho tú todo?
-Sí, me he levantado más temprano para hacerlo.
-¿En serio?
-Sí.
-Por eso te quiero.
-Yo también a ti, bueno ayer no tanto.
-¿Cómo que ayer no tanto? ¿Por qué? ¿Qué hice? No recuerdo nada.
-Como vas a recordar algo, si bebiste mucho. Pues estaba ya bastante borracha cuando decidiste irte con un tío que te encontraste en la discoteca, os seguí y te quiso llevar a su casa.
-Dios mío, ¿y qué más pasó?
-Pues como eres tan bipolar, te quisiste volver, pero él te lo impidió, y ahí entré yo en acción y le metí un puñetazo ya que no te dejaba.
-Oh, mi amor. ¿Y luego?
-Pues te echaste a llorar y te fuiste a un parque diciendo: "Déjame Harry, no soy buena para ti, ¡te mereces algo mejor!" -ésto último lo dijo poniendo voz de chica. Yo simplemente sonreí, aunque sólo durante unos instantes.
-Tal vez ahí llevaba razón.
-¿Pero qué dices?
-Eso, que llevo razón en lo que dije.
-Tú estás loca.
-No Harry, sé lo que digo. Quizás... Deberíamos de... Dejarlo. No soy buena para ti, ayer lo demostré.
-¿Cómo que dejarlo? ¿Lo dices en serio?
-Sí, totalmente en serio. No quiero que te ocurra nada malo. Ayer nos pudieron echar alguna foto, en la que yo saliera haciendo el tonto borracha. Y no quiero ser mala influencia para ti, Harry.
-No sabes lo que estás diciendo... ¿Crees que si fueras mala influencia para mí estaríamos juntos? Adela, te quiero, ¿vale? Y eso nada ni nadie lo cambia.
-Harry, no intentes convencerme, soy muy cabezota. Cuando lleguemos hoy a Londres cada uno por nuestra cuenta, ¿vale?
-No, no vale. Te quiero, ¿no lo entiendes? Me da igual todo con tal de estar contigo, ¿no lo ves?
-Yo también te quiero, y mucho, pero ya está decidido.
Me miró decepcionado y se fue al baño para ducharse. A las cuatro nos íbamos al aeropuerto, ya que el vuelo salía a las cinco y media.
-Abuela, ya nos vamos al aeropuerto. Ya vendré a verte cuando pueda, ¿vale? Te quiero mucho y gracias por todo.
-Ven antes de empezar la universidad cielo, y come que estás muy delgada. Ah, y no dejes nunca a Harry, lo veo muy buen chico para ti.
-Vale... -dije... ¿cómo decirlo? Ah, sí, decepcionada. Conmigo misma.
Nos dimos un gran abrazo, salí de casa de mi abuela ya que Harry me esperaba fuera. Me monté en el asiento del copiloto y me puse el cinturón.
Durante el trayecto hacia el aeropuerto no hablamos ninguno de los dos, y el silencio era muy incómodo.
Llegamos al aeropuerto y estuvimos esperando hasta que nos subimos al avión, yo en la ventanilla y Harry a mi lado. Cogí mi iPod y me puse los cascos, evitaba escuchar música de One Direction, pero lo ponía en modo aleatorio y salían sus canciones.
Notaba como Harry no apartaba la vista de mí, y yo cada vez que recordaba los momentos vividos junto a él evitaba llorar, hasta que no pude más y varias lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas. Harry se dio cuenta enseguida.
-Eh, ¿qué te pasa?
-Que estoy recordando todos los momentos vividos contigo.
-Sigamos juntos. Tú me quieres, yo te quiero, ¿qué más hace falta?
-¡Nada! ¡No hace falta nada más!
-¿Y entonces?
-Ya te lo he explicado Harry, por favor entiéndeme.
-No puedo entenderte, ni quiero.
-Pues inténtalo.
-¿En serio es ésto lo que quieres? Pensaba que te importaba lo suficiente como para que te diera igual lo que pensara la gente.
-¡Te amo idiota! A ver si te das cuenta ya de una vez.
Me levanté y fui al pequeño baño del avión. Cuando volví a mi sitio Harry estaba escribiendo algo, decidí no molestarle y me puse de nuevo los cascos.
Cuando bajamos del avión Harry me entregó la carta que anteriormente estaba escribiendo.
-¿Y esto?
-Lee la carta cuando llegues a tu casa, y cumpliré la promesa.
-Está bien.
-Bueno, te llevo si quieres a casa.
-No, tranquilo, cojo un taxi y ya está.
-Bueno, pues entonces me voy.
-Vale... ¿Adiós?
-No, sólo hasta luego.
-Te quiero Harry.
-Te amo Adela, recuérdalo.
Nos dimos un gran abrazo que se me hizo bastante corto, aunque no lo fue.
Cogí un taxi lo más pronto posible, estaba deseando llegar a casa para leer la carta.
Publicado por
Adela Navarro
en
9:30
6 comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
sábado, 2 de febrero de 2013
Capítulo 14.
Llegamos al aeropuerto, en el que se encontraba mi abuela.
-¡Abu!
Llegué junto a ella y la abracé, ella me dio unos doce besos.
-Cariño, ¿no vienes con tus padres?
-No abu, vengo con Harry, mi novio. Harry, esta es Sofi, mi abuela.
-Encantado señora.
Harry como caballero que era le besó la mano.
-Espero que trates bien a mi niña, que si no lo haces verás...
-Abu, me trata muy bien. De hecho, si no fuera por él no estaría aquí contigo.
Fuimos en taxi hasta la casa de mi abuela, ya que dormiríamos allí con ella. Harry y yo dormiríamos juntos en una cama de matrimonio, porque desde que murió mi abuelo hace seis años mi abuela no duerme en ella, duerme en una normal.
Llegamos y dejamos las maletas en la habitación.
-Abu, ¿tienes algo preparado para comer?
-Macarrones con tomate de los que a ti te gustan.
-¿En serio? ¡Abu eres la mejor! ¿Te he dicho alguna vez que te quiero?
-Cada vez que hago macarrones. Anda y ve poniendo la mesa que ya están hechos.
Harry y yo pusimos la mesa y comimos. Cuando acabamos quitamos la mesa.
-Abu, me voy con Harry a ver a mis amigas, ¿vale? Vuelvo para cenar.
-Vale mi niña.
Subí arriba junto a Harry.
-Me voy a duchar, ¿y tú?
-Si es contigo, sí.
-No seas tonto anda, primero entro yo y luego tú.
Entré al baño y me di una ducha rápida, y fui a la habitación para coger la ropa que había dejado en la cama. Llegué con la toalla reliada en mi cuerpo y me encontré a Harry tumbado en la cama con su móvil.
-Ya puedes ducharte feo.
-Guau, que sexy. ¿Necesitas ayuda para vestirte?
-No Harry, no. Anda y dúchate ya.
Reímos y se fue a duchar, mientras yo me vestí:
Estuvimos todo el día con mis amigas y sus novios, así toda la semana.
El viernes llegamos a casa y cenamos.
-Abu, tengo sueño, nos vamos ya a dormir, te quiero.
-Vale cariño, te quiero.
Subimos arriba, nos pusimos el pijama y nos tumbamos en la cama. Harry empezó a besarme por el cuello, luego subió a mi boca y así estuvimos un buen rato. Empezó a quitarme la camiseta, se quitó él la suya, ya sabía lo que quería.
-Harry, creo que no es el lugar exacto. Dejémoslo para cuando volvamos a Londres, ¿vale? Es que me da cosa con mi abuela en el salón viendo la tele.
-Tranquila, lo entiendo.
Dicho esto, Harry se tumbó de espaldas hacia mí.
Yo tenía ganas de hacerlo, pero como le dije, este no era el lugar idóneo.
-Eh, ¿te has enfadado?
-No. -me dijo seco.
-Está bien.
Como aún estaba sin la camiseta del pijama puesta, empecé a pasar mis dedos por su espalda, de arriba a abajo, hasta que me cansé. Harry se dio la vuelta y me dio un beso en la frente.
-Buenas noches mi vida.
Sonreí tontamente y me quedé dormida.
Ya era sábado, iríamos todos a una famosa discoteca de Sevilla. Yo iba así ese día:
Estando ya en la discoteca, empezamos todos a beber. Yo llevaba unos tres cubatas, creo, y yo fácilmente me pongo contentita.
-Adela, no bebas más por favor, ya estás un poco borracha, ¿no crees?
-Déjame Harry, voy a beber cuanto quiera, ¿vale?
-Está bien, pero luego no quiero problemas, ¿vale?
-Qué si, que me controlo, pero deja de hacer de padre, que soy ya mayorcita.
-Tú verás lo que haces.
No era consciente de lo borde que estaba siendo con Harry. Ya llevaba unos seis cubatas y eran las cuatro de la madrugada. Harry estaba con el novio de mi mejor amiga, los dos hablando. Yo estaba en la barra cuando de repente se me acercó un chico rubio de ojos color miel.
-Eh guapa, ¿vienes conmigo a fumarte un cigarrillo en la puerta?
-No fumo.
-Bueno, pero acompáñame.
-No tengo otra cosa mejor que hacer.
Salí fuera con ese chico.
-Harry-
Vi como Adela hablaba con un chico, y salieron por la puerta de la discoteca. Salí yo también, quería saber a dónde iban, y no era amigo de Adela. Se quedaron en la esquina y el chaval encendió un cigarro. Les oí hablar algo.
-¿Quieres?
-No, gracias.
-¿Te traigo algo de beber?
-¿Pero qué te crees que eres mi amigo o algo? Que estoy borracha, pero no soy tonta chaval. Además le he dicho a Harry que no voy a beber más.
Esa era mi chica.
-Eh, tranquila bonita. ¿Te apetece dar una vuelta?
-Claro, vamos.
Mi chica borracha había vuelto.
Les seguí. Se pararon cuando pasaron por una casa.
- Ésta es mi casa. ¿Quieres subir?
-Mmm, no. Me voy a la discoteca yo sola.
-Eh, muñeca, quédate, nos lo pasaremos bien los dos juntos.
-Tengo novio imbécil, déjame en paz.
Desde luego esta chica era muy bipolar cuando se emborrachaba. Hizo ademán de irse pero él la cogió del brazo.
-Suéltame, me haces daño.
-Vamos dentro.
-¡He dicho que me sueltes!
-Vamos preciosa.
-Ha dicho que la sueltes, ¿no?
De repente los dos me miraron. Él soltó a Adela y ésta vino hacia mí para abrazarme.
-Oh, ¿qué eres su príncipe?
-No, pero si su novio. Piérdete gilipollas.
-Un momento, déjame decirte algo.
Vino hacia mí y quiso pegarme un puñetazo pero como yo lo veía venir, lo pude esquivar. Le di yo un puñetazo y en seguida comenzó a sangrarle la boca.
-No te vuelvas a acercar a ella, ¿me entiendes?
Me di la vuelta y nos fuimos, dejando allí a aquel chico sangrando.
Adela estaba llorando a mares, no paraba.
-Eh, cariño, ¿por qué lloras?
-Porque soy tonta y una niñata.
-Escúchame, no eres ninguna niñata ¿vale? Sólo estás borracha y ya está.
-Harry, te podría haber hecho daño y todo por mi culpa. Me voy a casa, tú quédate y disfruta, que no te mereces pasarlo mal por alguien como yo.
Acto seguido Adela se quitó los tacones y echó a correr, y cuando reaccioné ya apenas podía alcanzarla.
-¡Adela! ¡Adela! ¡Para!
-¡Déjame Harry, no soy buena para ti!
Entró a un gran parque y creyó que la dejé de seguir, pero sólo me escondía para que no me viera. Se tumbó en un banco y siguió llorando desconsoladamente. Me acerqué a ella y le di un beso en la frente.
-Te quiero, ¿vale?
Ella sólo asintió y dejó de llorar. La cogí en brazos y fue todo el camino abrazada a mí, hasta que llegamos a la discoteca, donde estaba el coche viejo de su abuela aparcado, que lo utilizábamos para desplazarnos.
La monté en el asiento de copiloto, le puse el cinturón y me subí al coche.
Por el camino se quedó dormida y silenciosamente cuando llegamos la subí a la habitación, le quité el vestido y los tacones y le puse el pijama cuidadosamente. La acosté, me quité la ropa y me dormí junto a ella.
-¡Abu!
Llegué junto a ella y la abracé, ella me dio unos doce besos.
-Cariño, ¿no vienes con tus padres?
-No abu, vengo con Harry, mi novio. Harry, esta es Sofi, mi abuela.
-Encantado señora.
Harry como caballero que era le besó la mano.
-Espero que trates bien a mi niña, que si no lo haces verás...
-Abu, me trata muy bien. De hecho, si no fuera por él no estaría aquí contigo.
Fuimos en taxi hasta la casa de mi abuela, ya que dormiríamos allí con ella. Harry y yo dormiríamos juntos en una cama de matrimonio, porque desde que murió mi abuelo hace seis años mi abuela no duerme en ella, duerme en una normal.
Llegamos y dejamos las maletas en la habitación.
-Abu, ¿tienes algo preparado para comer?
-Macarrones con tomate de los que a ti te gustan.
-¿En serio? ¡Abu eres la mejor! ¿Te he dicho alguna vez que te quiero?
-Cada vez que hago macarrones. Anda y ve poniendo la mesa que ya están hechos.
Harry y yo pusimos la mesa y comimos. Cuando acabamos quitamos la mesa.
-Abu, me voy con Harry a ver a mis amigas, ¿vale? Vuelvo para cenar.
-Vale mi niña.
Subí arriba junto a Harry.
-Me voy a duchar, ¿y tú?
-Si es contigo, sí.
-No seas tonto anda, primero entro yo y luego tú.
Entré al baño y me di una ducha rápida, y fui a la habitación para coger la ropa que había dejado en la cama. Llegué con la toalla reliada en mi cuerpo y me encontré a Harry tumbado en la cama con su móvil.
-Ya puedes ducharte feo.
-Guau, que sexy. ¿Necesitas ayuda para vestirte?
-No Harry, no. Anda y dúchate ya.
Reímos y se fue a duchar, mientras yo me vestí:
Estuvimos todo el día con mis amigas y sus novios, así toda la semana.
El viernes llegamos a casa y cenamos.
-Abu, tengo sueño, nos vamos ya a dormir, te quiero.
-Vale cariño, te quiero.
Subimos arriba, nos pusimos el pijama y nos tumbamos en la cama. Harry empezó a besarme por el cuello, luego subió a mi boca y así estuvimos un buen rato. Empezó a quitarme la camiseta, se quitó él la suya, ya sabía lo que quería.
-Harry, creo que no es el lugar exacto. Dejémoslo para cuando volvamos a Londres, ¿vale? Es que me da cosa con mi abuela en el salón viendo la tele.
-Tranquila, lo entiendo.
Dicho esto, Harry se tumbó de espaldas hacia mí.
Yo tenía ganas de hacerlo, pero como le dije, este no era el lugar idóneo.
-Eh, ¿te has enfadado?
-No. -me dijo seco.
-Está bien.
Como aún estaba sin la camiseta del pijama puesta, empecé a pasar mis dedos por su espalda, de arriba a abajo, hasta que me cansé. Harry se dio la vuelta y me dio un beso en la frente.
-Buenas noches mi vida.
Sonreí tontamente y me quedé dormida.
Ya era sábado, iríamos todos a una famosa discoteca de Sevilla. Yo iba así ese día:
Estando ya en la discoteca, empezamos todos a beber. Yo llevaba unos tres cubatas, creo, y yo fácilmente me pongo contentita.
-Adela, no bebas más por favor, ya estás un poco borracha, ¿no crees?
-Déjame Harry, voy a beber cuanto quiera, ¿vale?
-Está bien, pero luego no quiero problemas, ¿vale?
-Qué si, que me controlo, pero deja de hacer de padre, que soy ya mayorcita.
-Tú verás lo que haces.
No era consciente de lo borde que estaba siendo con Harry. Ya llevaba unos seis cubatas y eran las cuatro de la madrugada. Harry estaba con el novio de mi mejor amiga, los dos hablando. Yo estaba en la barra cuando de repente se me acercó un chico rubio de ojos color miel.
-Eh guapa, ¿vienes conmigo a fumarte un cigarrillo en la puerta?
-No fumo.
-Bueno, pero acompáñame.
-No tengo otra cosa mejor que hacer.
Salí fuera con ese chico.
-Harry-
Vi como Adela hablaba con un chico, y salieron por la puerta de la discoteca. Salí yo también, quería saber a dónde iban, y no era amigo de Adela. Se quedaron en la esquina y el chaval encendió un cigarro. Les oí hablar algo.
-¿Quieres?
-No, gracias.
-¿Te traigo algo de beber?
-¿Pero qué te crees que eres mi amigo o algo? Que estoy borracha, pero no soy tonta chaval. Además le he dicho a Harry que no voy a beber más.
Esa era mi chica.
-Eh, tranquila bonita. ¿Te apetece dar una vuelta?
-Claro, vamos.
Mi chica borracha había vuelto.
Les seguí. Se pararon cuando pasaron por una casa.
- Ésta es mi casa. ¿Quieres subir?
-Mmm, no. Me voy a la discoteca yo sola.
-Eh, muñeca, quédate, nos lo pasaremos bien los dos juntos.
-Tengo novio imbécil, déjame en paz.
Desde luego esta chica era muy bipolar cuando se emborrachaba. Hizo ademán de irse pero él la cogió del brazo.
-Suéltame, me haces daño.
-Vamos dentro.
-¡He dicho que me sueltes!
-Vamos preciosa.
-Ha dicho que la sueltes, ¿no?
De repente los dos me miraron. Él soltó a Adela y ésta vino hacia mí para abrazarme.
-Oh, ¿qué eres su príncipe?
-No, pero si su novio. Piérdete gilipollas.
-Un momento, déjame decirte algo.
Vino hacia mí y quiso pegarme un puñetazo pero como yo lo veía venir, lo pude esquivar. Le di yo un puñetazo y en seguida comenzó a sangrarle la boca.
-No te vuelvas a acercar a ella, ¿me entiendes?
Me di la vuelta y nos fuimos, dejando allí a aquel chico sangrando.
Adela estaba llorando a mares, no paraba.
-Eh, cariño, ¿por qué lloras?
-Porque soy tonta y una niñata.
-Escúchame, no eres ninguna niñata ¿vale? Sólo estás borracha y ya está.
-Harry, te podría haber hecho daño y todo por mi culpa. Me voy a casa, tú quédate y disfruta, que no te mereces pasarlo mal por alguien como yo.
Acto seguido Adela se quitó los tacones y echó a correr, y cuando reaccioné ya apenas podía alcanzarla.
-¡Adela! ¡Adela! ¡Para!
-¡Déjame Harry, no soy buena para ti!
Entró a un gran parque y creyó que la dejé de seguir, pero sólo me escondía para que no me viera. Se tumbó en un banco y siguió llorando desconsoladamente. Me acerqué a ella y le di un beso en la frente.
-Te quiero, ¿vale?
Ella sólo asintió y dejó de llorar. La cogí en brazos y fue todo el camino abrazada a mí, hasta que llegamos a la discoteca, donde estaba el coche viejo de su abuela aparcado, que lo utilizábamos para desplazarnos.
La monté en el asiento de copiloto, le puse el cinturón y me subí al coche.
Por el camino se quedó dormida y silenciosamente cuando llegamos la subí a la habitación, le quité el vestido y los tacones y le puse el pijama cuidadosamente. La acosté, me quité la ropa y me dormí junto a ella.
Publicado por
Adela Navarro
en
5:27
7 comentarios:
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir en XCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)