OWOA♥

OWOA♥

lunes, 15 de abril de 2013

Aviso importante.

Hola, no estoy aquí para subir capítulo -que es algo que siento mucho-, estoy aquí para avisaros que voy a dejar la novela por un tiempo. Sí, hablo en serio. No me encuentro con ganas de escribir desde hace un tiempo y apenas saco tiempo para escribir, por no decir nada, y he pensado que lo mejor es que deje la novela y la retome cuando encuentre la inspiración suficiente para escribir varios capítulos en un día como hacía antes, y ahora me veo incapacitada de hacerlo. Además como toda persona que conozco, tengo mis problemas y últimamente no me encuentro bien con nadie y me gustaría aclarar todos mis pensamientos, ideas, sentimientos, y en realidad todo lo que me rodea. Así que espero que me comprendáis, porque no estoy pasando por un buen momento y necesito estar libre de cualquier presión. Y bueno, eso es todo, gracias a todos los que leéis esta novela, espero seguirla en poco tiempo.

-Adela.

lunes, 18 de marzo de 2013

Capítulo 17.

Volvió a entrar mi madre, y estuvo conmigo y con Harry todo el día, hasta que llegó mi padre del trabajo. Ya habían perdido muchos días de trabajo por mi culpa, así que mi padre seguía trabajando, y mi madre empezará a trabajar la semana que viene.

-Cielo, me voy a casa, que tengo que ponerle la cena a tu hermano y además necesito descansar un poco.
-Tranquila mamá, no hace falta que vengas hasta mañana para cuando me den el alta. Por cierto, necesitaré que me traigas algunas cosas para mañana asearme antes de irme.
-Claro cielo. Bueno, me voy, que se hace tarde. Un beso hija, te quiero.


Me abrazó y me dio un beso en la frente. Al rato mi padre se fue, tenía que descansar.

-Harry, no hace falta que te quedes aquí toda la noche, te puedes ir.
-Me quiero quedar pequeña.
-¿Por qué me haces esto?
-¿Hacerte qué?
-Enamorarme con una sonrisa o un "pequeña".
-Me encanta enamorarte. Y ahora a dormir, si no quieres amanecer mañana con ojeras, tienes que estar guapa cuando salgas de aquí. Buenas noches princesa.
-Buenas noches cielo.


Sonreímos y fui cerrando poco a poco los ojos, realmente tenía sueño.

-Harry-
Es preciosa cuando duerme. En realidad, es preciosa siempre. Se me cayó el mundo encima cuando la vi que la montaron en la ambulancia. Y lo peor es que todo ha sido por la estupidez de querer volver con ella. Espero que me perdone por todo el daño que le he causado.


(...)

Las nueve de la mañana. Adela estaba ya despierta, y sus padres estaban con ella.

-¿Por qué nadie me ha despertado? -pregunté aún adormilado.
-Porque cuando duermes eres muy mono.

Le dediqué una sonrisa y acto seguido fue al baño, ya le habían dado el alta.
Pasada una media hora, salió del baño vestida, y apenas se notaba que había estado en coma hasta hace un día.

-¿Por qué las chicas tardáis tanto?
-Supongo que porque... Somos chicas. Además, de tanto estar postrada en esa cama tenía el pelo muy enredado.

Llegó el médico y lo único que dijo fue que en unos días no hiciera mucho ejercicio y que ya nos podíamos ir. Cuando salimos había un montón de paparazzis y todas las cámaras apuntaban a Adela y a mí, que íbamos de la mano. ¿Quién los ha llamado?
Nosotros simplemente seguimos andando hacia el coche de sus padres, mientras que ellos intentaban echar a los paparazzis de allí. Conseguimos entrar al coche y nos fuimos para casa de Adela, por suerte no había paparazzis.

-¿Ves? Siempre tengo yo la culpa de todo. Has estado casi un mes en coma, los paparazzis te persiguen, y todo por mi culpa.
-¿Por qué eres tan idiota? No tienes culpa de nada, de-na-da.
-Digas lo que digas voy a seguir pensando lo mismo.
-¿No te das cuenta?
-¿De qué?
-De que todas estas tonterías dañan nuestra relación Harry, tú no tienes culpa de nada, y aún así tú te culpas, ¿quieres dar pena o algo? Pues no la das, Harry, olvídalo, ¿vale? Ha sido sólo un accidente y ya está.

¿Relación? Se supone que no estamos juntos. ¿Se está volviendo loca o algo?

-¡¿Que lo olvide?! -dije gritando- ¡¿Cómo quieres que olvide que la chica a la que amo ha estado en coma casi un mes a punto de morir?! ¡¿Cómo?!
-Solo tienes que pensar en que esto ya ha pasado y que no va a volver a pasar, Harry, ¿no ves que si lo sigues recordando va a ser imposible que estemos juntos? ¿No te das cuenta de que nos estamos haciendo daño?
-Mira, está bien, voy a intentar no recordarlo más veces, pero en cabeza siempre va a estar ese remordimiento, porque sigo pensando que todo esto ha sido mi culpa.
-¡Basta Harry! Deja de decir que has tenido la culpa porque acabaré con esa estupidez metida en la cabeza y entonces será cuando me pierdas para siempre. Y ahora por favor vete, ¿vale? No tengo ganas de nada, acabo de salir del hospital y necesito descansar, ya hablaremos.
-¿Cómo que ya hablaremos? Estás dejando nuestra relación en un "ya hablaremos"... ¿Cómo me lo tengo que tomar?
-No sé como te lo tienes que tomar, ¿vale? No lo sé, necesito aclarar mis propios sentimientos, y creo que tú también deberías de hacerlo.
-Yo tengo muy claro que te amo y que quiero seguir contigo, ¿tú no?
-Pues la verdad es que no, no tengo claro lo que siento y lo que quiero.
-Pues entonces no tengo nada que hacer aquí.

Me fui y me dirigí a mi casa andando, ya que tenía el coche allí. ¿En serio estaba pasando todo esto? ¿En serio no sabe si me quiere, si soy solo un amigo, si quiere estar conmigo, o si simplemente no me quiere volver a ver?
Yo tengo muy claro que la amo, y que quiero estar con ella. ¿Tan poco le importo como para que no tenga claros sus sentimientos hacia mí?
Llegué a mi casa y justo cuando estaba entrando mi móvil sonó.

*LLAMADA TELEFÓNICA*
-¿Sí?
-Harry, soy yo, Louis.
-Dime.
-¿Eh? ¿Un simple "dime"? ¿Qué te pasa?
-Nada.
-Venga Harry, que nos conocemos. ¿Ha pasado algo con Adela?
-Sí. -se lo conté todo.
-Harry, no te pongas así con ella, simplemente... Necesita echarte de menos para saber que te quiere y que quiere estar contigo.
-Eso ya me da igual. Bueno, ¿qué querías?
-Que te vengas esta noche con nosotros, vamos a ir a una discoteca que dicen que está muy bien, a las afueras de Londres.
-No sé, pero no creo que vaya. Luego hablamos, ¿vale?
-Tienes que venir, así te animas un poco. Adiós cariño. -escuché un beso desde el teléfono seguido de unas carcajadas de Louis y colgué.
*FIN DE LA LLAMADA*

Me senté en el sofá y estuve allí haciendo zapping en la televisión hasta la hora de comer.

(...)

Terminé de arreglarme y salí de casa para irme a casa de Louis. Cuando llegué ya estaban allí los demás. Les saludé sin ganas, les conté lo que me pasó con Adela y cuando dejaron de aconsejarme sobre lo que tenía que hacer, nos fuimos a la discoteca.
Llevaba unos cubatas cargados, solo pensé en pasármelo bien con los chicos y no pensar en lo que pasó por la mañana, y así hice.

(...)

Qué dolor de cabeza. Abro lentamente los ojos y me encuentro en una habitación que desconozco, y lo peor es que a mi lado se encuentra una chica rubia durmiendo. 

domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 16.

Ayer cuando leí la carta me quedé en shock, no me esperaba nada de lo que ponía.

"Supongo que estarás leyendo esto en tu habitación, a no ser que no hayas podido esperar.
Bueno, voy al grano.
Me propongo enamorarte cada día que pasa, durante ocho días. ¿Que por qué ocho días? Porque cuando empezamos a salir era ocho, ocho de julio.

Así que prepárate porque cuando menos te lo esperes... ¡PUM! Apareceré yo y haré que sonrías y que sigas enamorada de mí. Y no te niegues, porque haré lo que haga falta para que volvamos a estar juntos, ¿me oyes? LO QUE SEA. Porque te amo, y lo sabes, y me da igual lo que piense la gente, con tal de tenerte conmigo.
Así que prepárate, que empiezo mañana.
Te ama, Harry Edward Styles Cox."

Estoy en la cama cuando de repente veo que están tirando piedras a mi ventana. Se oye un "¡Reina, despierta, tengo una sorpresa!"
Harry. Sabía que estaba loco, pero... ¿tanto?
Me levanto rápidamente y busco por todos lados las zapatillas que como siempre están escondidas debajo de la cama. Me arreglo un poco el pelo dejándolo igual de mal que estaba antes, y voy casi corriendo a abrir la ventana. Abro la ventana, y no me da tiempo a ver a Harry ya que me da una piedra en la cabeza.

                                       ***

-¿Qué...? ¿Qué hago aquí?

Miré a mi lado derecho y estaba Harry junto a mi madre. Estaba en un hospital, con muchos tubos por todas partes y con la cabeza vendada, me dolía mucho la cabeza, aunque en realidad me dolía todo el cuerpo.

-¡Adela! ¡Has despertado!

Mi madre fue corriendo a llamar a un médico que se acercó a mí y empezó a mirar todas las máquinas que tenía conectadas.

-Adela, has estado a punto de morir, llevas casi un mes en coma y gracias a Dios has despertado.

¿En coma? ¿Qué me había pasado? Lo único que recuerdo es que Harry estaba en mi jardín tirando piedras para que le abriera la ventana y justo cuando la abrí una piedra me dio en la cabeza... Pero nunca habría llegado a pensar que eso me haría estar en coma dos semanas a punto de morir.

-¿Te encuentras bien? -me preguntó el médico al ver que no reaccionaba.
-Me duele todo el cuerpo y la cabeza un montón, pero por lo demás estoy bien.
-Pues, sólo queda que descanses durante unos días y pronto te irás a casa.
-Gracias por todo doctor. -dijo mi madre aliviada.

Se acercó a mí para abrazarme suavemente, ya que no quería hacerme daño.

-Ana, ¿nos puedes dejar solos un momento?
-Claro Harry.

Mi madre salió y nos quedamos solos Harry y yo.

-Lo siento, Adela.
-¿Por qué? Harry, tú no tienes la culpa de esto, la piedra me dio y ya está, aunque no entiendo porque fue tan grave.
-Verás, no fue sólo la piedra. Cuando te diste, al perder el conocimiento te caíste hacia abajo. Logré cogerte, pero al cogerte nos caímos los dos al suelo. Yo he tenido un esguince, pero tú te volviste a dar en la cabeza, la razón por la que has estado en coma. Has estado a punto de morir, y todo por mi estúpida idea de que volviéramos...
-Eh, Harry, mírame. No-tienes-culpa-de-nada. ¿Me oyes? Que se te quede metido en la cabeza porque es así. Lo que importa es que te propusiste enamorarme cada día más y te adelanto ya que me tienes completamente enamorada, y que no hace falta ningún tipo de propuesta porque ya nada ni nadie nos va a separar, ¿me oyes? Nadie.
-Ahora tengo más claro que nunca que eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, te amo Adela.
-Yo más, Harry.

domingo, 17 de febrero de 2013

Capítulo 15.

-Adela-

Me desperté con un inmenso dolor de cabeza,  y apenas podía abrir los ojos porque la luz del sol me daba en la cara. Me percaté de que Harry no estaba a mi lado.

-¿Harry? ¿Haaaaaarry? -gritaba desde la cama aún medio dormida.
-¿Sí? -contestó él, creo que desde la cocina o el salón.
-¿Dónde estás?
-¡En la cocina, ahora mismo subo!
-¡Vale!


Esperé unos minutos en la cama hasta que escuché unos pasos que provenían de las escaleras. Me incorporé, y llegó Harry con una bandeja con varias tostadas, dos zumos y tortitas.

-¿Lo has hecho tú todo?
-Sí, me he levantado más temprano para hacerlo.
-¿En serio?
-Sí.
-Por eso te quiero.
-Yo también a ti, bueno ayer no tanto.
-¿Cómo que ayer no tanto? ¿Por qué? ¿Qué hice? No recuerdo nada.
-Como vas a recordar algo, si bebiste mucho. Pues estaba ya bastante borracha cuando decidiste irte con un tío que te encontraste en la discoteca, os seguí y te quiso llevar a su casa.
-Dios mío, ¿y qué más pasó?
-Pues como eres tan bipolar, te quisiste volver, pero él te lo impidió, y ahí entré yo en acción y le metí un puñetazo ya que no te dejaba.
-Oh, mi amor. ¿Y luego?
-Pues te echaste a llorar y te fuiste a un parque diciendo: "Déjame Harry, no soy buena para ti, ¡te mereces algo mejor!" -ésto último lo dijo poniendo voz de chica. Yo simplemente sonreí, aunque sólo durante unos instantes.
-Tal vez ahí llevaba razón.
-¿Pero qué dices?
-Eso, que llevo razón en lo que dije.
-Tú estás loca.
-No Harry, sé lo que digo. Quizás... Deberíamos de... Dejarlo. No soy buena para ti, ayer lo demostré.
-¿Cómo que dejarlo? ¿Lo dices en serio?
-Sí, totalmente en serio. No quiero que te ocurra nada malo. Ayer nos pudieron echar alguna foto, en la que yo saliera haciendo el tonto borracha. Y no quiero ser mala influencia para ti, Harry.
-No sabes lo que estás diciendo...  ¿Crees que si fueras mala influencia para mí estaríamos juntos? Adela, te quiero, ¿vale? Y eso nada ni nadie lo cambia.
-Harry, no intentes convencerme, soy muy cabezota. Cuando lleguemos hoy a Londres cada uno por nuestra cuenta, ¿vale?
-No, no vale. Te quiero, ¿no lo entiendes?  Me da igual todo con tal de estar contigo, ¿no lo ves?
-Yo también te quiero, y mucho, pero ya está decidido.


Me miró decepcionado y se fue al baño para ducharse. A las cuatro nos íbamos al aeropuerto, ya que el vuelo salía a las cinco y media.

-Abuela, ya nos vamos al aeropuerto. Ya vendré a verte cuando pueda, ¿vale? Te quiero mucho y gracias por todo.
-Ven antes de empezar la universidad cielo, y come que estás muy delgada. Ah, y no dejes nunca a Harry, lo veo muy buen chico para ti.
-Vale... -dije... ¿cómo decirlo? Ah, sí, decepcionada. Conmigo misma.


Nos dimos un gran abrazo,  salí de casa de mi abuela ya que Harry me esperaba fuera. Me monté en el asiento del copiloto y me puse el cinturón.
Durante el trayecto hacia el aeropuerto no hablamos ninguno de los dos, y el silencio era muy incómodo.
Llegamos al aeropuerto y estuvimos esperando hasta que nos subimos al avión, yo en la ventanilla y Harry a mi lado. Cogí mi iPod y me puse los cascos, evitaba escuchar música de One Direction, pero lo ponía en modo aleatorio y salían sus canciones.
Notaba como Harry no apartaba la vista de mí, y yo cada vez que recordaba los momentos vividos junto a él evitaba llorar, hasta que no pude más y varias lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas. Harry se dio cuenta enseguida.


-Eh, ¿qué te pasa?
-Que estoy recordando todos los momentos vividos contigo.
-Sigamos juntos. Tú me quieres, yo te quiero, ¿qué más hace falta?
-¡Nada! ¡No hace falta nada más!
-¿Y entonces?
-Ya te lo he explicado Harry, por favor entiéndeme.
-No puedo entenderte, ni quiero.
-Pues inténtalo.
-¿En serio es ésto lo que quieres? Pensaba que te importaba lo suficiente como para que te diera igual lo que pensara la gente.
-¡Te amo idiota! A ver si te das cuenta ya de una vez.


Me levanté y fui al pequeño baño del avión. Cuando volví a mi sitio Harry estaba escribiendo algo, decidí no molestarle y me puse de nuevo los cascos.
Cuando bajamos del avión Harry me entregó la carta que anteriormente estaba escribiendo.

-¿Y esto?
-Lee la carta cuando llegues a tu casa, y cumpliré la promesa.
-Está bien.
-Bueno, te llevo si quieres a casa.
-No, tranquilo, cojo un taxi y ya está.
-Bueno, pues entonces me voy.
-Vale... ¿Adiós?
-No, sólo hasta luego.
-Te quiero Harry.
-Te amo Adela, recuérdalo.


Nos dimos un gran abrazo que se me hizo bastante corto, aunque no lo fue.
Cogí un taxi lo más pronto posible, estaba deseando llegar a casa para leer la carta.

sábado, 2 de febrero de 2013

Capítulo 14.

Llegamos al aeropuerto, en el que se encontraba mi abuela.

-¡Abu!

Llegué junto a ella y la abracé, ella me dio unos doce besos.

-Cariño, ¿no vienes con tus padres?
-No abu, vengo con Harry, mi novio. Harry, esta es Sofi, mi abuela.
-Encantado señora.


Harry como caballero que era le besó la mano.


-Espero que trates bien a mi niña, que si no lo haces verás...
-Abu, me trata muy bien. De hecho, si no fuera por él no estaría aquí contigo.


Fuimos en taxi hasta la casa de mi abuela, ya que dormiríamos allí con ella. Harry y yo dormiríamos juntos en una cama de matrimonio, porque desde que murió mi abuelo hace seis años mi abuela no duerme en ella, duerme en una normal.
Llegamos y dejamos las maletas en la habitación.


-Abu, ¿tienes algo preparado para comer?
-Macarrones con tomate de los que a ti te gustan.
-¿En serio? ¡Abu eres la mejor! ¿Te he dicho alguna vez que te quiero?
-Cada vez que hago macarrones. Anda y ve poniendo la mesa que ya están hechos.


Harry y yo pusimos la mesa y comimos. Cuando acabamos quitamos la mesa.

-Abu, me voy con Harry a ver a mis amigas, ¿vale? Vuelvo para cenar.
-Vale mi niña.

Subí arriba junto a Harry.
-Me voy a duchar, ¿y tú?
-Si es contigo, sí.
-No seas tonto anda, primero entro yo y luego tú.


Entré al baño y me di una ducha rápida, y fui a la habitación para coger la ropa que había dejado en la cama. Llegué con la toalla reliada en mi cuerpo y me encontré a Harry tumbado en la cama con su móvil.

-Ya puedes ducharte feo.
-Guau, que sexy. ¿Necesitas ayuda para vestirte?
-No Harry, no. Anda y dúchate ya.
 
Reímos y se fue a duchar, mientras yo me vestí:

Estuvimos todo el día con mis amigas y sus novios, así toda la semana.
El viernes llegamos a casa y cenamos.


-Abu, tengo sueño, nos vamos ya a dormir, te quiero.
-Vale cariño, te quiero.


Subimos arriba, nos pusimos el pijama y nos tumbamos en la cama. Harry empezó a besarme por el cuello, luego subió a mi boca y así estuvimos un buen rato. Empezó a quitarme la camiseta, se quitó él la suya, ya sabía lo que quería.

-Harry, creo que no es el lugar exacto. Dejémoslo para cuando volvamos a Londres, ¿vale? Es que me da cosa con mi abuela en el salón viendo la tele.
-Tranquila, lo entiendo.


Dicho esto, Harry se tumbó de espaldas hacia mí.
Yo tenía ganas de hacerlo, pero como le dije, este no era el lugar idóneo.

-Eh, ¿te has enfadado?
-No. -me dijo seco.
-Está bien.


Como aún estaba sin la camiseta del pijama puesta, empecé a pasar mis dedos por su espalda, de arriba a abajo, hasta que me cansé. Harry se dio la vuelta y me dio un beso en la frente.

-Buenas noches mi vida.

Sonreí tontamente y me quedé dormida.
Ya era sábado, iríamos todos a una famosa discoteca de Sevilla. Yo iba así ese día:



Estando ya en la discoteca, empezamos todos a beber. Yo llevaba unos tres cubatas, creo, y yo fácilmente me pongo contentita.

-Adela, no bebas más por favor, ya estás un poco borracha, ¿no crees?
-Déjame Harry, voy a beber cuanto quiera, ¿vale?
-Está bien, pero luego no quiero problemas, ¿vale?
-Qué si, que me controlo, pero deja de hacer de padre, que soy ya mayorcita.
-Tú verás lo que haces.


No era consciente de lo borde que estaba siendo con Harry. Ya llevaba unos seis cubatas y eran las cuatro de la madrugada. Harry estaba con el novio de mi mejor amiga, los dos hablando. Yo estaba en la barra cuando de repente se me acercó un chico rubio de ojos color miel.

-Eh guapa, ¿vienes conmigo a fumarte un cigarrillo en la puerta?
-No fumo.
-Bueno, pero acompáñame.
-No tengo otra cosa mejor que hacer.


Salí fuera con ese chico.

-Harry-

Vi como Adela hablaba con un chico, y salieron por la puerta de la discoteca. Salí yo también, quería saber a dónde iban, y no era amigo de Adela. Se quedaron en la esquina y el chaval encendió un cigarro. Les oí hablar algo.


-¿Quieres?
-No, gracias.
-¿Te traigo algo de beber?
-¿Pero qué te crees que eres mi amigo o algo? Que estoy borracha, pero no soy tonta chaval. Además le he dicho a Harry que no voy a beber más.


Esa era mi chica.


-Eh, tranquila bonita. ¿Te apetece dar una vuelta?
-Claro, vamos.


Mi chica borracha había vuelto.
Les seguí. Se pararon cuando pasaron por una casa.


- Ésta es mi casa. ¿Quieres subir?
-Mmm, no. Me voy a la discoteca yo sola.
-Eh, muñeca, quédate, nos lo pasaremos bien los dos juntos.
-Tengo novio imbécil, déjame en paz.


Desde luego esta chica era muy bipolar cuando se emborrachaba. Hizo ademán de irse pero él la cogió del brazo.


-Suéltame, me haces daño.
-Vamos dentro.
-¡He dicho que me sueltes!
-Vamos preciosa.
-Ha dicho que la sueltes, ¿no?


De repente los dos me miraron. Él soltó a Adela y ésta vino hacia mí para abrazarme.


-Oh, ¿qué eres su príncipe?
-No, pero si su novio. Piérdete gilipollas.
-Un momento, déjame decirte algo.


Vino hacia mí y quiso pegarme un puñetazo pero como yo lo veía venir, lo pude esquivar. Le di yo un puñetazo y en seguida comenzó a sangrarle la boca.


-No te vuelvas a acercar a ella, ¿me entiendes?


Me di la vuelta y nos fuimos, dejando allí a aquel chico sangrando.
Adela estaba llorando a mares, no paraba.


-Eh, cariño, ¿por qué lloras?
-Porque soy tonta y una niñata.
-Escúchame, no eres ninguna niñata ¿vale? Sólo estás borracha y ya está.
-Harry, te podría haber hecho daño y todo por mi culpa. Me voy a casa, tú quédate y disfruta, que no te mereces pasarlo mal por alguien como yo.


Acto seguido Adela se quitó los tacones y echó a correr, y cuando reaccioné ya apenas podía alcanzarla.


-¡Adela! ¡Adela! ¡Para!
-¡Déjame Harry, no soy buena para ti!


Entró a un gran parque y creyó que la dejé de seguir, pero sólo me escondía para que no me viera. Se tumbó en un banco y siguió llorando desconsoladamente. Me acerqué a ella y le di un beso en la frente.


-Te quiero, ¿vale?


Ella sólo asintió y dejó de llorar. La cogí en brazos y fue todo el camino abrazada a mí,  hasta que llegamos a la discoteca, donde estaba el coche viejo de su abuela aparcado, que lo utilizábamos para desplazarnos.


La monté en el asiento de copiloto, le puse el cinturón y me subí al coche.
Por el camino se quedó dormida y silenciosamente cuando llegamos la subí a la habitación, le quité el vestido y los tacones y le puse el pijama cuidadosamente. La acosté, me quité la ropa y me dormí junto a ella.

sábado, 26 de enero de 2013

Capítulo 13.

Entramos a la sala número 6. Estábamos en la fila 8, se veía bien la peli desde allí. Me entraron ganas de ir al baño, y estuve aguantando un rato hasta que no pude más y tuve que ir.
Cuando volví a la sala ñas dos chicas de antes estaban sentadas en la segunda fila, pero por suerte para Harry, no se dieron cuenta de que era yo.
Terminó la película y a mí se me habían saltado las lágrimas.
-¿Quieres un pañuelo?
-No, si no estoy llorando.
-Ah verdad, que se te ha metido algo en el ojo, ¿no? No seas tonta.
-No soy tonta, jo. Es que la peli es muy bonita.
-Si, ya, pero vamos.
Salimos de allí algo ligeros ya que había mucha gente y Harry no se quería parar con todo el mundo.

-Bueno, ¿y ahora adónde vamos?
-Pues a mi casa.
-Vale feo.
-¿No decías que era perfecto?
-Mmm... ¿Quién? ¿Yo? Pues no lo pensaba.
-Ya, claro.
Nos reímos y fuimos hasta el coche de Harry.
Llegamos a su casa y había varios paparazzis haciendo fotos, nosotros simplemente los ignoramos.
Estuvimos todo el rato jugando al Sing Star, y él me dejaba ganar casi siempre.
Me dio por mirar mi dorado reloj. 19:45.
-Harry, mis padres llegarán dentro de un cuarto de hora, tengo que irme ya a casa, se me había olvidado por completo.
-Pues vamos.
Salimos y por suerte no había ningún periodista cerca, y llegamos a mi casa sanos y salvos. 20:01.
Abrí la puerta de casa y estaba mi hermano viendo la tele sentado en el sofá.
-Enano, ¿todavía no han llegado papá y mamá?
-¿Tu los ves?
-Joder, qué humos.
Mi hermano me iba a contestar cuando se escuchó abrirse la puerta, y en el salón aparecieron mis padres, con dos maletas.
-¡Mamá, papá! Os he echado mucho de menos.
Les di un abrazo y un sonoro beso a cada uno.
Mi hermano se levantó y les dio un abrazo a cada uno y un beso a mi madre.
-Ni que hubiéramos estado fuera dos meses, si sólo han sido 4 días.
-Ya, pero os he echado de menos y punto.
-Bueno, vale, lo que tú digas. Hemos visto a tus amigas de allí.
-¿En serio?
-Claro.
-¿Y qué os han dicho? ¿Están guapas como cuando nos venimos? ¿Han preguntado por mí?
-Tranquila hija. Claro que preguntaron por ti, y se alegran mucho de que estés con Harry y que hayas hecho buenas amistades aquí. Ellas están muy bien aunque te extrañan mucho.
No pude evitar que algunas lágrimas cayeran desde mis ojos hasta mis mejillas y luego a la comisura de mis labios. Subí corriendo a mi habitación, me tiré en la cama y empecé a llorar más y más.
Noté como alguien se acercaba a mí intentando no hacer ruido. Me dio un beso en la frente.
-Pequeña, ¿qué pasa?
-Nada... Simplemente no puedo vivir sin ellas. Son mis amigas desde hace años, mis hermanas, las mejores. Y nada ni nadie las reemplazarán.
-Vámonos a España.
-¿A España? ¿Lo dices en serio?
-Por supuesto.
-¿Cuánto tiempo?
-El que tú quieras.
-Harry... No sé. No quiero obligarte a ir a un sitio que a lo mejor ni te gusta, y además, ¿qué harías con el disco nuevo, las grabaciones, las entrevistas, los ensayos, qué harías con todo eso?
-Lo aplazo, con tal de hacerte feliz.
-Bueno, me lo pensaré.
-Está bien.
-Gracias por todo, Harry. Te quiero mucho.
-No hay que darlas cielo. Yo te quiero mucho más.
-¿Cuánto más?
-Hasta el infinito y más allá.


                                                                                                  ●●●●


Ya habían pasado dos semanas desde que Harry y yo decidimos irnos a España.
Sólo íbamos a estar en España una semana, porque Harry tenía muchas entrevistas y ya había aplazado algunas para más adelante.
Estábamos en el aeropuerto con los demás.
-Os voy a echar mucho de menos a todos, en serio. Me habéis tratado todos muy bien desde que llegué y os lo agradezco con toda mi alma. Os quiero mucho a todos.
Se me estaban humedeciendo los ojos. Vale, no los conocía de mucho tiempo, pero los quería mucho a todos, ellos me han ayudado en este mes y se lo agradezco.
Les fui dando abrazos y besos a todos, al igual que Harry.
La última a la que iba a saludar era a Coral.
-Fea, que es sólo una semana. Me costará trabajo sobrevivir sin ti, pero podré hacerlo.
-Ay, te quiero mucho cielo. Os traeré a todos una postal de mi querida Sevilla, ¿vale? Que aunque es una semana, se me hace raro no ir a tu casa por las noches cuando nos hace falta algo.
-Yo también te quiero, y te echaré de menos, pero como te he dicho antes, es sólo una semana.
Harry y yo nos miramos y asentimos. Ya nos íbamos a España, y como dice Coral, es sólo una semana. Pero ya estoy acostumbrada a estar en Londres. Aunque claro, no puedo comparar el  tiempo que hace en Londres con el que hace en Sevilla, que es morirte de calor, literalmente. Cuando era pequeña, tenía un canario llamado Piolín, y todas las mañanas mi madre lo llevaba a mi azotea para que le diera el sol. Un día llegué del colegio, y fui a cogerlo, pero me llevé una ingrata sorpresa. Piolín había fallecido porque ese día hacía mucho calor, y parecía que se había disecado. Me llevé días llorando, y me tuvieron que comprar otro.
Ya estábamos en el avión, yo sentada junto a la ventanilla desde la que se veía el cielo, y Harry a mi lado.


Capítulo 12.

Después de que Harry dijera que éramos novios, nos montamos en el coche con un montón de flashes alrededor nuestra, y Harry me llevó a casa.
Otro día más. Otro día en el que yo seguía siendo feliz, y todo gracias a Harry. Cada vez estaba más convencida de que lo quería mucho, aunque no tenía muy claro si estaba enamorada.
Bajé a desayunar, mis padres seguían en España y mi hermano seguía durmiendo. Como cada mañana estuve viendo MTV, algo ya muy habitual.
Anda, pero si salían los chicos. Con la canción "Live while we're young", que como todas, me encantaba.
"Let's go crazy crazy crazy till we see the sun..."
Estaba cantando a toda voz cuando el sonido del timbre me interrumpió. ¿Quién puede ser? Mis padres no, desde luego. No creo que lleguen de España ya, me dijeron que llegarían sobre las ocho de la tarde. Y mi hermano sigue dormido, o eso creo. Además, si hubiera salido a algún sitio, abriría con sus llaves, que para eso las tiene.
Voy a ver quien se encuentra detrás de la puerta esperando a que le abra. Miro a través de la mirilla y automáticamente una sonrisa se esboza en mi cara. Abro la puerta y Harry lo único que puede hacer es reírse de mis pintas. En pijama y con el pelo revuelto recogido en un moño mal hecho.
-¿Qué haces aquí? Mira como estoy, jo.
-Preciosa, como siempre.
Lo único que puedo hacer es darle un abrazo y un corto beso. La imagen que tiene la gente de Harry es que es un mujeriego, pero cuando tiene novia, es lo más dulce que te puedas encontrar encima de la Tierra. Esas cosas que me dice, lo hacen más perfecto de lo que ya es. Le indico con un gesto que pase, él se limita a sonreír.
-Hoy el día es para nosotros dos, sin excepciones.
-Encantada de pasar todo el día junto a un chico tan perfecto como tú.
-Anda, no exageres y ve a vestirte, que comemos fuera.
-No exagero. No te quedes ahí de pie y siéntate, en seguida vuelvo.
Subí a mi habitación, en realidad al vestidor que hay en él. Decidí ponerme esto:
Me peiné dejándome le pelo suelto, como casi siempre y cogí el móvil, las llaves y algo de dinero. Bajé y Harry estaba hablando con mi hermano. ¿De dónde ha salido? Está vestido, con lo cual no creo que se haya despertado ahora, y no he escuchado la puerta.
-¿Dónde te metes enano?
-Estaba en casa de Austin jugando un Pro.
-Ah bueno, pues yo me voy, y no sé a la hora que volveré, supongo que cuando vuelvan papá y mamá.
-¿No vas a ir al aeropuerto a recogerlos?
-Me dijeron que no hacía falta, que sólo habían estado fuera unos días.
-Ah, guay.
-Adiós enano.
-Adiós fea.
Salimos Harry y yo por la puerta y nos montamos en su coche. Yo ya estaba empezando a apuntarme a clases para sacarme el carné de conducir antes de entrar a la universidad, y así no tener que ir en autobús.
-¿A dónde me llevas?
-A comer.
-¿Y luego?
-Cine.
-¿Y qué peli veremos?
Nos empezamos a reír ya que parecía una niña pequeña.
-No sé, cuando lleguemos la elegimos.
-Vaaaale.
Fuimos a comer a un restaurante normal y tranquilo, apenas había gente, aunque comimos muy bien. Nos dirigimos hacia el cine.
-¿Cuál vemos?
-No sé... ¿Lo imposible? Yo la vi en España y me gustó mucho.
-Pues entonces esa. ¿Quieres palomitas o nachos?
-Mmm... Me decanto por las palomitas.
-¿De beber?
-Coca-cola con pajita. -puse cara de niña pequeña esperando a que le den un regalo.
-Está bien, con pajita para la señorita Styles.
Harry pidió una coca-cola y palomitas gigantes para los dos.
-¿A qué hora empieza?
-A las cuatro y cuarto.
-Pues son y cinco, voy al baño cielo, ahora vuelvo.
-Vale, pero no tardes.
-Harry, recuerda que soy una chica.
Llegué al cuarto de baño y me encontré con dos chicas mirándose al espejo y hablando. Fijaron las dos su vista en mí, y de repente empezaron a gritar como si estuvieran poseídas por el demonio.
-Tú... ¿Tú e-eres Adela, la no-novia de Harry?
-Mmm, sí, soy yo.
Les dediqué mi mayor sonrisa y enseguida una de ellas sacó una cámara morada de su pequeño bolso.
-¿Te echas una foto con nosotras? Por favor, nos haría mucha ilusión.
-Por supuesto.
Me eché una foto con cada una y luego una con las dos, que la hizo una señora que había en el baño. Me resultaba extraño, dos chicas de unos 14 ó 15 años pidiéndome una foto.
-Muchas gracias Adela. ¿Está él aquí contigo?
-Sí, y disculpadme pero me tengo que ir que empieza ya mi peli, si luego os veo os lo presento si queréis, ¿vale?
-¡Claro que queremos!
-Hasta luego chicas.
Salí del baño mientras que las chicas lloraban porque iban a conocer a uno de sus ídolos, gracias a mí. Qué satisfacción.
-¿Por qué las chicas tardáis siempre tanto en un baño?
-Es que se me cayó el móvil al suelo y se le quitó la batería y todo eso, y mientras que lo he puesto y no pues he tardado más.